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Los activos son aquellos recursos que ofrecen unos beneficios económicos a la empresa poseedora de los mismos, más adelante pondremos un ejemplo más practico para que puedas entender esa definición. Los activos pueden ser bienes raíces, derechos (véase por el uso de una imagen) o incluso una propia acción de una empresa.

Es por esto, que consideramos un activo o todo aquello que se pueda convertir en un beneficio para la empresa poseedora de dicho activo.

En términos de contabilidad un activo es la suma del pasivo más el capital de la empresa.

¿Cómo se clasifican los activos?

Los tipos de activos que puede poseer une empresa están clasificados dependiendo de la liquidez de los mismos. En otras palabras, podríamos clasificar los activos dependiendo de su facilidad para transformarse o convertirse en dinero tangible. A raíz de esto, clasificamos las activos como:

  • Activo fijo: Los activos fijos también se les conoce con el nombre de activos no corrientes, en este grupo encontramos a los bienes raíces que no se han comprado con la intención de venderse posteriormente. Por ejemplo, mobiliario de oficinas, maquinaria o incluso el propio inmueble donde se ha levantado el negocio.
  • Activo circulante: Los activos circulantes también se les conoce con el nombre de activos corrientes, aquí podríamos agrupar a todos aquellos derechos o bienes raíces adquiridos con la expectativa de conseguir un rendimiento económico de ellos a corto plazo. Por ejemplo, productos que hemos comprado al por mayor para venderlos en nuestra tienda a corto-medio plazo.